El desprecio de su pueblo.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; Y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Isa 53:3.

 

Cuando Isaías dice que fue despreciado, se está refiriendo al desprecio que había hecho su pueblo de los planes que Dios tenia de redención. Desde el comienzo se vio el desprecio. Desde su partida de Egipto, al entrar en la tierra prometida. Hubo una murmuración constante.

 

Todo este pueblo que no creyó y murmuro contra el plan de Dios con los Israelitas que los llevo al desierto a pasar hambre, que no tenía agua, y pensaban en los privilegios que tenían en Egipto. Se olvidaron de la esclavitud, de su llanto por liberación. De las maravillas de ser guiado por un camino desconocido para ellos, pero que los libraría de la persecución de Faraón. Pronto se olvidaron para empezar a protestar y a dudar del plan de Dios con su pueblo.

 

Quien creyó al anuncio en el Impero Romano, cuando fue engrandecido Jafet. Y moraba y gobernaba en las tierras de Sem. Por no creer en mí, dice el Señor. Sem son los habitantes de Jerusalén. Sem vino a estar gobernada por Roma. Sem habitaba en Canaán. Porque Dios le entrego a Sem a Canaán para que habitará en ella. Porque Dios lo había prometido a Abraham. Pero Sem después de haber sido poseedor de la tierra de Canaán. Se mezclo con los habitantes que quedaron en ella.

 

En este sentido cuando llega el cumplimiento del tiempo y nace el mesías. Roma imperaba y gobernaba en Jerusalén. El pueblo de Dios, que era antes llamado Israel, que Dios dividió en dos, luego volvió a unirse otra vez después de la época de los reyes.  Y que en esa época era llamado pueblo judío. Habitaba en Roma. E imperaba roma, que es Jafet. Y Sem que eran los judíos que habitaban en Cam que era Jerusalén. Todo estaba siendo dominado por roma.

 

De igual forma como en el desierto, no creyó lo que Dios iba a ser en el futuro. Como hubiese sido todo si le hubiesen creído a Dios. Despreciaron el plan de Dios en el desierto cuando les mostraba el tabernáculo figura de lo que había de venir. Que era sobra de lo que es el mesías Príncipe. El tabernáculo mismo.

 

Por esta razón, Dios no les dejo ver la tierra prometida a los israelitas que no creyeron. Y todos murieron en el desierto. Como testimonio a los que dudan de sus planes. De lo que Dios tiene previsto y lo que ha prometido en su palabra. Lo cumplió y cumplirá. Él lo dijo y él lo hará. Así lo advierte el apóstol, quienes fueron los que no reposaron de sus obras y gozaron de lo prometido, los que dudaron. Así sucederá a todos los que dudan de la salvación de su hijo Jesucristo. Él les manda a creer solamente. Cree solamente y será salvo.

 

Es cosa difícil creer, pero no les parece Dice el Señor tu Dios: que fue difícil soportar a un pueblo por el desierto que no creía lo que iba yo hacer de darles una tierra que ellos no sembraron y unas casas que no construyeron. Y se las di, poseyeron la tierra prometida. Pero al poseerlas que paso, tampoco hicieron como les dije, dejaron pueblos, y fue su hayo, porque ellos mismos fueron su perdición y corrupción. Llegaron a ser peor que Sodoma y Gomorra y su pecado mayor que ellos.

 

Luego como iban a creer, si se iban tras los ídolos obra de sus manos, tras lo que veía sus ojos. Porque les di jueces, y siempre se desviaban de su camino, nunca escucharon a mis profetas ni mucho menos a mis jueces, condenaban las generaciones de mis profetas y de mis jueces, los criticaban y los mataban. Me enoje otra vez con ellos, hasta que desecharon mí gobierno a través de jueces. Y pidieron Reyes. Le di reyes. Reyes que también desecharon y mataron, se ligaron con pueblos que no les mande a ligar, entre ellos también se mezclaron, y todos pueden criticar el linaje puro de mi pueblo que no ha sido puro, porque no me obedecieron.

 

Continúe con mi plan, y de su linaje todo ligado, con sangre extranjera, es mi linaje real, de David a Jesús. Ahora pretende como todos también pueden criticar sacar de su descendencia a el salvador del mundo, ¿de qué descendencia? de las que ellos hacen con los semitas y todas las organizaciones fundadas. Sacaran al anticristo de un linaje de muertos y de un linaje que mezclaron con todos los pueblos. Y dirán que es puro del linaje de David. Y se lo creerán. Y no me creyeron en mí. Cuando tuve con ellos.

 

Ahora bien, ¿cumplió Dios su promesa? ¿Le envió al salvador? el salvador que Dios había planificado, ¡no mi pueblo Israel!, fue Dios que estableció el plan, no ellos, el pueblo judío. Ellos no establecieron un plan con David, ni su descendencia, fue El Gran. Yo Soy, que lo estableció. Ellos no tienen derecho de presentar ninguna genealogía. Es mi Genealogía la verdadera. Y esa es la que tienen que respetar. La que está en el evangelio de Mateo y la de Lucas. De esas dos unidas está el linaje del mesías príncipe. 

 

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Despreciaron el plan de Dios que tenía desde el principio. No estimaron todo lo que él estaba haciendo. Su tabernáculo fue hecho y fue visto por la vista de todos ellos, todo lo miraron, fue el modelo entregado de como funciono en el cielo, como es mí gobierno en la tierra y como será. Es un modelo lo que le mostré del tabernáculo y ellos lo tuvieron.

 

Despreciaron el modelo de mi tabernáculo y la forma como juzgaba a mi pueblo a través de jueces, le di reyes, y también despreciaron su linaje, matándolos a todos, así como mataron a los jueces. Les envié profetas y también los mataron. No estimaron nada de lo que hice. Escondieron el rosto, de él, quien iba a imaginarse que nacería el mesías. De este linaje destruido. Para que en la actualidad pretendan tener una descendencia mesiánica.

     

El sufrimiento que experimente desde los comienzos, todo fue un experimento de quebranto por la humanidad, comparando al quebranto de un Dios por su pueblo; el azote por los pecados comparado todo lo que sufrió mi brazo poderoso por venir. Su copa de su sufrimiento en el Getsemaní. Fue la copa que venía cumpliéndose, vería a su pueblo negarlo una vez más. Despreciarlo una vez más. Menospreciarlo una vez más.

 

Humanamente es imposible explicar todo esto, sólo Dios pudría explicarlo. Pero porque se han negado y han sumergido a una humanidad en ignorancia. Es el mismo motivo de siempre de menospreciar el plan de Dios y establecer humanamente sus planes. La descendencia del Mesías fue fracturada muchas veces en los Jueces. Y en los Reyes primero en Abías, luego en Josafat, luego en Ocozías, luego en Josías, finalmente en Sedequías y Gedalías.

 

Luego Dios inviste a otros reyes que lo gobernaran. Y dice que el Rey de Babilonia es su siervo y hará todo lo que le pida. Y el cumplirá sus propósitos. Vemos a un Rey de Persia dominando a Babilonia, porque tampoco Babilonia se alineo al plan de Dios. Fue donde sus siervos fueron eunucos. Triste mente la genealogía fracturada nuevamente. Luego levanta al Rey de Persia y domina el mundo entero. Y se estima una nueva esperanza con la tribu de Benjamín, a través de Mardoqueo y Ester.

 

En este sentido constituí imperios más poderosos, y subyugué nuevamente a Egipto, a quienes mi pueblo Israel y Judá querían servir. Le levante a Babilonia, luego los persas y los medos y por último el Imperio Romano. Y actué secretamente no les di más profetas, que les hablaren, hasta que vino el Mesías príncipe. Por eso se observa este periodo de silencio.

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