Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Isa 53:4.
Creían que vendría un mesías poderoso.
Que los libertara de los imperios y en esta época de su venida, reinaba el
Imperio Romano. Que hicieron con la gloria del reino de David, y cuando
engrandeció a Salomón, con respecto a todos los pueblos. Destruyeron el reino.
Destruyeron los altares y se lo entregaron a los Dioses paganos.
Por eso los entregue a lloro y lamento,
como estierco era su estado, desprovistos de alimentos, y enfermo encontró su
Hijo, a un pueblo que le había dado Dios toda gloria. El llevo las enfermedades
que le produjo su pecado, por el abandono de las leyes, de los mandamientos y
de los preceptos. Y que le dieron sus dioses, que me menospreciaron a mí, por
ellos y sometieron a sus descendientes al más terrible lamento. Sus dioses que ellos decían que les daba todo
y estaban contentos ¿Que le dieron?
En este estado, encontró el Hijo de Dios
a un pueblo enfermo, y él tuvo que seguir sufriendo sus dolores. Luego con todo
esto lo azotaron, lo hirieron y lo abatieron. Lo mismo que pensaban ustedes que
Dios le daba padecimiento. Cuando fueron traídos en cautiverio con Babilonia,
luego paso el gobierno imperial persa, porque no entendían. Así mismo Jesús
sufrió todas estas penalidades.
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